La imagen muestra a un bebé con una expresión cautelosa, siendo alimentado con una cuchara por una mano adulta, posiblemente durante su primera experiencia con comida sólida. El fondo es borroso, centrando la atención en la acción. Mi hijo solo come yogures, pasta, patatas…

A lo mejor te identificas más con esto: “mi hijo solo come 5 alimentos”. El tema es que tu niño o tu niña come muy poquitas cosas y te estas agobiando. Normal, porque eres su madre (o su padre). Siento decirte que no hay una solución mágica para todos los niños. Pero sí que puedo darte una clave muy valiosa, un pensamiento contraintuitivo que la mayoría de la gente no consigue aplicar ni aunque se lo cuenten, pero que da muy buenos resultados.

Pero antes, tenemos que establecer un punto de partida. Los problemas de alimentación son complejos y hay que mirarlos desde muchos ángulos. Muy resumido, podrían ser estos:

Primero, la salud corporal

Es evidente que debemos garantizar el bienestar físico de nuestros peques. Y es algo que podemos medir con relativa facilidad , de manera objetiva:

  • ¿El niño está recibiendo todos los nutrientes que necesita?
  • ¿Hay alguna razón médica que le impide comer ciertos alimentos? (Problemas respiratorios, de deglución, algún problema neuromotor,…)

Quizás el primer paso y el más obvio, es acudir al pediatra y contarle nuestra situación. Salvo que haya un problema muy evidente en el crecimiento o en la salud de la niña, o si no se detecta ningún problema en el proceso de alimentación (¿puede masticar, pude tragar y puede coordinar todo esto con respirar?), el médico suele recomendar, con la mejor de las intenciones, pero poco interés genuino por esa persona, que mantengamos la calma con un mensaje de tranquilidad: ya comerá, es pequeño.

Aquí quiero hacer un inciso: Si tú crees que tu hijo no puede comer por un problema en su boca o aparato digestivo o porque tiene reflujo, o por cualquier cuestión médica , como intolerancias o alergias: Sé persistente. No te rindas. Pide que le vean todos los profesionales que le tengan que ver: el de digestivo, la logopeda, el neurólogo, el alergólogo, la terapeuta ocupacional. Repito: Todos los que hagan falta.

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Psicológico y emocional

Foto de Providence Doucet en Unsplash

Si no hay nada físico que le impida comer, te surgirán más preguntas:

  • ¿Por qué no come?
  • ¿Por qué mi hijo solo come galletas?
  • ¿Por qué solo come purés?
  • ¿Por qué si antes comía todos estos alimentos, ahora los ha eliminado completamente de su dieta?
  • ¿Por qué solo tolera el pan de molde y además de la misma marca siempre?

Aunque a ti te parezca que no tiene ninguna lógica, tu hijo tiene sus razones para comer así. Tal vez tuvo una mala experiencia, (o tal vez ya han sido muchas malas experiencias con la comida), quizás lo conocido es lo que le da seguridad, puede que no esté preparado para los cambios o tal vez no tiene ningún interés en probar cosas nuevas.

Procesamiento sensorial

Foto de Tanaphong Toochinda en Unsplash

Esto en realidad tiene que ver con todo lo anterior. El procesamiento o la integración sensorial, ocurre de manera inconsciente en el cerebro, organizando la información que llega a través de nuestros sentidos y dando significado a esas experiencias. Mientras esto ocurre, se clasifica la información y se va seleccionando lo importante (a esta sensación le presto atención y esta otra, ahora mismo no es relevante). Esto nos permite actuar o responder a cada situación de una manera adaptativa. Todos estos procesos inconscientes, influyen, entre otras cosas en nuestro comportamiento social.

¿Y qué tiene que ver con que mi hija no come? Espera, que sigo con un ejemplo, que igual esto te suena más.

Imagina una niña estupenda, maravillosa. Vamos a llamarla Ana. Cada día desde pequeñita, ha comido muchas veces al día su leche materna o de fórmula, del pecho o del biberón. Cuando va creciendo, sus papás, con mucho amor, van introduciendo otros alimentos nuevos. Aparecen las papillas y los trocitos de frutas y verduras. Bien. Todo esto es nuevo para ella y, aunque la mayoría de los niños aprenden a manejar estas nuevas texturas y sabores, Ana está un poco confundida y no tiene muy claro si eso le gusta o qué debe hacer con ello en la boca. ¿Cómo lo manejo?
¡Sabe raro! ¡Sabe ácido! ¡Sabe amargo!

Su sistema nervioso está recibiendo esta información nueva como algo desagradable y no sabe muy bien cómo resolver la situación (la respuesta adaptativa de la que hablábamos antes). Ana escupe la comida nueva una y otra vez. La rechaza echando su cabeza hacia atrás y empujando con sus manos la cuchara o la mano de mamá.

¡No quiero! ¡No me gusta! ¡¡¡Para, por favor!!!

Pero su madre, necesita que la niña coma y se lo ofrece una y otra vez, insistiendo, cantándole, haciéndole el avioncito,…Y cada vez, cada día, Ana está decidiendo que esto de comer…
No es para ella, no le gusta y es algo a evitar.

Ya ha establecido su relación con la comida. Y solo tiene un añito.

Puede haber miles de variaciones en esta historia, cada niño es un mundo. Pero la conclusión suele ser la misma: Tras malas experiencias con la comida, el niño se vuelve temeroso o ansiosos ante la comida. Piensa que le van a presionar para comer y que no le va a gustar, porque eso es lo que ya conoce.

Entonces, qué hago si mi hijo solo come ciertos alimentos

La imagen muestra la mano de un niño pequeño alcanzando una fresa fresca sobre una tabla de cortar en la cocina, ilustrando el descubrimiento y la curiosidad, con un enfoque suave y un fondo de cocina borroso. Mi hijo solo come yogures, pasta, patatas…
Foto de Kelly Sikkema en Unsplash

Me encantaría darte la solución para este problema, decirte que se arregla solo, con el tiempo. Que no tienes porqué preocuparte. Pero no sería cierto. Es un proceso largo, que requiere de constancia y de esfuerzo por tu parte.

Lo que sí puedes hacer es relajarte un poco. Me explico:

  • Deja de presionar a tu hija o a tu hijo para que coma.
  • Baja las expectativas.
  • No fuerces.

Empieza a entender que tú no puedes conseguir que tu hija coma, ella es quien decide lo que entra y lo que no. Tú misión es ofrecerle buenos alimentos en un entorno seguro y que le de confianza, para que él pueda probar y alimentarse de forma positiva.

Esto da para mucho más…Seguiremos hablando de ello. Si no puedes esperar, contacta conmigo y como terapeuta ocupacional infantil os acompaño en esta situación.

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